• 18 Eylül 2019, 23:13:26

Kullanýcý adýnýzý, þifrenizi ve aktif kalma süresini giriniz

Gönderen Konu: 24 HORAS EN LA VIDA DE UN MUSULMÁN  (Okunma sayýsý 1503 defa)

0 Üye ve 1 Ziyaretçi konuyu incelemekte.

Çevrimdýþý __MiM__

  • __HiÇ__
  • *****
  • Ýleti: 9638
  • Teþekkür 51
Ynt: 24 HORAS EN LA VIDA DE UN MUSULMÁN
« Yanýtla #15 : 01 Ekim 2009, 09:08:33 »
La postura ante la enfermedad.

Una persona consciente de su fe será firme y se pondrá en manos de Dios cuando esté enferma porque se da cuenta de que su enfermedad es una prueba, así como el estar sano también lo es. Se da cuenta de que tanto las desgracias e infortunios que le acaecen como el bienestar, la prosperidad y la facilidad son pruebas que provienen de Dios y, de hecho, estas últimas son probablemente las más serias y difíciles. Por esta razón, no importa lo incómodo que se encuentre, será constante y seguirá rezando con sinceridad. Sabe que es Dios quien creó la enfermedad y que es Él quien tiene la cura. En el Corán, Dios ensalza la paciencia del creyente durante su enfermedad y la enumera entre una de las cualidades de los "piadosos":

    … piadoso, en verdad, es quien cree en Dios, en el Último Día, en los ángeles, en la revelación y en los profetas; y gasta de lo que tiene – a pesar de su apego a ello- en sus parientes, en los huérfanos, los necesitados, los viajeros, los mendigos y en rescatar a otros del sometimiento; es constante en la oración y paga el impuesto de purificación; y [piadosos en verdad son] los que, cuando prometen, cumplen sus promesas, y son pacientes en la desgracia, en la adversidad y en los momentos de peligro: esos son los que han sido fieles a su palabra, y esos son los que han sido conscientes de Dios. (Sura La vaca 2: 177)

Además de tener paciencia, el creyente se tomará el tratamiento apropiado para sentirse mejor. No se comportará de modo emocional ni infantil para llamar la atención de aquellos que están a su alrededor. Seguirá dicho tratamiento y tomará las medicinas adecuadas para su enfermedad. Este comportamiento es en realidad una forma de orar. Al mismo tiempo, y como resultado de vivir de acuerdo con las enseñanzas del Corán, reza constantemente a Dios para que le ayude y cure. En el Corán, Dios pone a Job (que Dios esté complacido con él) como ejemplo de la actitud que proviene de la fe:

    Y [recuerda a] Job, cuando invocó a su Sustentador: “¡La desgracia ha hecho presa en mí: pero Tú eres el más misericordioso de los misericordiosos!”. (Sura Los profetas 21: 83)

Debemos decir que todas las medicinas son un medio para lograr una cura. Si Dios quiere, hará que el tratamiento sea una manera de curarse. Es Él quien crea las materias primas (micro-organismos, materias animales y vegetales) que se usan en la composición de los medicamentos. En resumen, es Dios quien crea la cura. En el Corán, se llama nuestra atención sobre lo dicho a través de las palabras de Abraham (que Dios esté complacido con él): "y cuando caigo enfermo, es Él quien me devuelve la salud." (Sura Los poetas 26: 80)

Sin embargo, los miembros de una sociedad atea se rebelan en cuanto caen enfermos. Se comportan de forma contraria a lo decretado por Dios cuando dicen: “¿Por qué me ha ocurrido esto?” Una persona que piensa de esta manera nunca se pondrá en manos de Dios durante su enfermedad ni la contemplará como un beneficio.

Sin embargo, los creyentes piensan en el motivo de su enfermedad y la ven como una oportunidad para acercarse a Dios. Una vez más, comprenden el gran don que es la salud y lo indefensos que estamos los seres humanos. Incluso una simple enfermedad como la gripe puede hacer que una persona tenga que guardar cama. En esta situación, no importa lo poderoso, respetado o rico que uno sea, estamos indefensos y debemos descansar y tomarnos medicinas. Bajo estas circunstancias, nos acordamos de lo mucho que necesitamos a Dios y nuestra enfermedad es un modo de recordarle y acercarnos a Él. Y, para el creyente, toda enfermedad es una advertencia de que el mundo es transitorio y de que la muerte y el más allá están cerca

La postura ante situaciones adversas y dolorosas.

De vez en cuando, una persona se encuentra ante situaciones incómodas tales como tener que esperar en la esquina de una calle llena de basura, en una cocina pestilente o en lugares estrechos, oscuros, húmedos y fríos. Para un creyente, incluso los sitios sucios y angustiantes cumplen un propósito dentro de la creación. Esta clase de lugares le recuerdan al creyente el Infierno y su miseria, cuya suciedad sobrepasa cualquiera que se pueda encontrar en este mundo. En el Corán, Dios revela que el Infierno es un lugar de oscuridad, suciedad e inmundicias:

    "Ciertamente, ¡qué horrible como morada y como posición!" (Sura El criterio de la verdad 25: 66)

    Pero los que han perseverado en el mal - ¿qué será de los que han perseverado en el mal? [Se hallarán] entre vientos abrasadores, y ardiente desesperación, bajo una sombra de humo negro, ni fresca ni agradable. (Sura Lo que ha de ocurrir 56: 41-44)

    Y cuando sean arrojados en su interior, en un espacio angosto, atados [todos] entre sí, suplicarán su inmediato exterminio. [Pero se les dirá:] “¡No supliquéis hoy un sólo exterminio, sino suplicad muchos exterminios!”(Sura El criterio de la verdad 25: 13-14)

Una persona que recuerda estos versículos reza inmediatamente para que el Señor lo libre de los sufrimientos del Infierno y le pedirá perdón por las cosas que ha hecho mal.

Según la descripción que Dios hace en el Corán, el Infierno es un lugar pestilente, opresivo, ruidoso, oscuro, húmedo, frío y lleno de humo y hollín. Incluso existen unas zonas más peligrosas que otras dentro de él y un calor abrasador que penetra las células. Allí se encuentran las comidas y bebidas más repugnantes. Las ropas están hechas de fuego y los sufrimientos no tienen fin. Es un lugar donde se quema la piel, donde las gentes imploran para que se les libere e incluso prefieren morir para evitar el sufrimiento, aunque ya han muerto y no pueden volver a hacerlo. En cierto sentido, el Infierno se puede comparar a cómo queda el mundo tras una guerra nuclear en las películas. Sin embargo, la oscuridad que se describe en éstas no tiene parangón con la extrema suciedad y ambiente depresivo de aquel. Se trata tan sólo un símil, porque el Infierno es mucho peor y más terrible que el más execrable de los sitios que uno pudiera imaginar en este mundo.

Los lugares opresivos, sucios, oscuros y calurosos son muy duros de soportar para el ser humano. En el Infierno, esta atmósfera claustrofóbica se intensifica al máximo. Los que, en este mundo, han desarrollado métodos de protección contra el calor estarán indefensos allí. Es más caliente que el más caliente de los desiertos, más deprimente y sucio que la celda más oscura, húmeda y fría. Como nuestro Señor dice en el Corán, el calor penetra en las células más pequeñas del ser humano. Para un malhechor, no existe protección ni alivio frente al calor ardiente. Al mismo tiempo, en el Infierno, los sentidos se agudizan mucho más de lo que lo están en este mundo. Aquí, la mayor parte de los sufrimientos se alivian después de un periodo de tiempo, las heridas cicatrizan e incluso las huellas de una quemadura grave desaparecen con el tiempo. Una persona siente las punzadas del Infierno continua e intensamente y este sufrimiento nunca tiene fin, a menos que Dios quiera.

A través de los siguientes ejemplos mostraremos otra reflexión que se puede hacer sobre los lugares abandonados y sucios: un lugar puede estar sucio a causa de la dejadez u olvido de alguien. Sin embargo, tan pronto como el creyente lo ve, se da cuenta de lo misericordioso que Dios se muestra con él y lo mal que se ha portado él con Dios; reconoce que Dios le ha dado un lugar ideal en el que vivir y que él es sólo un invitado. Por este motivo, se da cuenta de que debe proteger meticulosamente todas las bendiciones que se le han otorgado y dar gracias con su trabajo. De otro modo, estará actuando de modo que no plazca a Dios. Un creyente que se percata de este hecho comprenderá de inmediato que se ha equivocado y volverá a Dios; limpiará lo que tiene que limpiar, aprenderá de sus errores y no los volverá a comete.

Bana öyle bir resim çiz ki... Gözlerim açýkken deðil, kapatýnca göreyim!

Çevrimdýþý __MiM__

  • __HiÇ__
  • *****
  • Ýleti: 9638
  • Teþekkür 51
Ynt: 24 HORAS EN LA VIDA DE UN MUSULMÁN
« Yanýtla #16 : 01 Ekim 2009, 09:08:54 »
La paciencia.

En casi todas las sociedades hay personas que no son creyentes pero que viven, más o menos, según los valores que Dios ha descrito en el Corán. Cuando es necesario, estas personas se pueden comportar de forma amable, gentilmente y con abnegación, misericordia y justicia. Pero no importa la elevada moral que manifiesten, seguro que hay momentos en los que no mantienen este comportamiento. Por ejemplo, alguien que tiene que hacer un examen importante se queda dormido por la mañana porque se le ha estropeado el despertador. Cuando se despierta va corriendo a la escuela y se queda atrapado en un atasco. Quiere llamar a la escuela para decirles que llegará tarde, pero la línea está ocupada. Si, en ese momento, un amigo que esté sentado a su lado le hiciese una pregunta, le contestaría con un tono de irritación o se le quedaría mirando enfadado sin responderle. Esta persona cree que es amable y comprensiva pero, en una situación como la descrita, podemos decir que su paciencia se ha agotado y que se comporta de modo poco amable.

Un creyente tiene la firme determinación de actuar según los valores del Corán en cualquier situación y bajo cualquier circunstancia. Se muestra paciente con los que dicen o hacen cosas equivocadas o desagradables. (Para profundizar en el tema, véase el libro de Harun Yahya La Importancia de la Paciencia en el Corán).

Por ejemplo, con alguien que le empuja para subir primero en el autobús, con un amigo que le insulta lleno de rabia, con un conductor descuidado que le llena de barro cuando camina por la acera. Podemos poner infinidad de ejemplos. Una persona que adopta las enseñanzas del Corán se da cuenta de que todo esto ha sido creado así porque es su destino y nunca se comportará de manera impropia, ni se irritará ni se pondrá de mal humor. Por supuesto, intentará que algo así no le vuelva a suceder y hará todo lo que pueda por evitar aquello que le pueda hacer enfadar. De acuerdo con las enseñanzas del Corán, incluso en el caso de que ocurra algo que le lastime, una persona debe tener paciencia con los demás y, si es posible, devolver con un bien el mal comportamiento. En el Corán, Dios llama nuestra atención sobre el hecho de que, con paciencia, los creyentes pueden repeler amablemente las malas acciones:

    Pero [como] el bien y el mal no pueden equipararse, repele [el mal] con algo que sea mejor - ¡y, he ahí, que aquel entre el cual y tú existía enemistad [se volverá entonces] como si [siempre] hubiera estado cercano [a ti], un verdadero amigo! Sin embargo, no es dado [conseguir] esto sino a los que acostumbran a ser pacientes en la adversidad: ¡no les hes dado sino a los sumamente afortunados! (Sura Expuestos con claridad 41: 34-35

Bana öyle bir resim çiz ki... Gözlerim açýkken deðil, kapatýnca göreyim!

Çevrimdýþý __MiM__

  • __HiÇ__
  • *****
  • Ýleti: 9638
  • Teþekkür 51
Ynt: 24 HORAS EN LA VIDA DE UN MUSULMÁN
« Yanýtla #17 : 01 Ekim 2009, 09:09:30 »
Las buenas palabras.

Algunas personas, incluso aunque su conciencia les dicte que deben perdonar a alguien que les ha causado algún mal o hablar con amabilidad a quien se ha dirigido a ellos en un tono poco amable, prefieren no hacerlo y responder al insulto con uno mayor. Según esta forma de pensar tan equivocada, ostentar un tono de irritación, ridiculizar a otra persona con palabras arrogantes e insultos y responder con insolencia y falta de respeto es un signo de superioridad.

Ni qué decir tiene que estas ideas son del todo contrarias al Corán. En él, Dios nos pone los siguientes ejemplos de la bendición que supone hablar con amabilidad y cómo resulta siempre beneficioso para los seres humanos:

    ¿No ves cómo Dios propone la parábola de una palabra buena? [Es] como un árbol bueno, firmemente enraizado, [que extiende] sus ramas hacia el cielo, y que da sus frutos en cada estación con la venia de su Sustentador. Y [así es como] Dios propone parábolas a los hombres, para que reflexionen [sobre la verdad]. Y la parábola de una palabra mala es un árbol malo, arrancado [de sus raíces] sobre el suelo, totalmente incapaz de resistir. [Así,] Dios da firmeza a quienes han llegado a creer por medio de la palabra de firmeza inquebrantable en esta vida y en la Otra; pero deja que se extravíen los malhechores: pues Dios hace lo que quiere. (Sura Abraham 14: 24-27)

Como podemos inferir de esta aleya, una persona que utiliza palabras edificantes y vive según ellas, hallará una gran belleza y dones incomparables en este mundo y en el que está por llegar. Por otro lado, una persona que usa palabras poco adecuadas y vive según las mismas, camina sobre una oscura carretera que le conducirá al Infierno.

Un creyente se dirige con palabras correctas y sabias a todo el que se encuentra en el transcurso del día. Dondequiera que esté, habla de la religión de Dios, da consejos que provienen del Corán, pronuncia palabras que recuerdan a Dios y el buen carácter del Mensajero de Dios, la paz y las bendiciones de Dios sean con él, y habla a los demás con respeto. Para animar a sus amigos, elogia sus buenas cualidades que son las que nos enseña el Corán y la Sunna y conversa de modo que ayude a los demás a pasar el día de forma más alegre y animada. Podemos comparar este comportamiento que muestran los creyentes con el buen árbol frutal de la aleya anterior.

Sin embargo, algunos prefieren no destacar las buenas cualidades de otros, sino humillarles exponiendo sus errores y defectos. Como ya hemos señalado, en las aleyas del sura Abraham, nuestro Señor nos previene sobre este modo de actuar y compara el lenguaje utilizado con un árbol malo que no da fruto. Así como una mala palabra destruye una buena relación, también enfría el entusiasmo de la otra parte y es causa de pena y remordimiento.

Por otro lado, cuando un creyente habla con alguien dándole un consejo sobre cómo remediar sus defectos o señalando sus errores, tendrá cuidado en elegir las mejores palabras. Al hacerlo así, cumplirá el siguiente mandato de Dios:

    Y di a Mis siervos que hablen [a esos que no comparten sus creencias] con suma amabilidad: ciertamente, Satán está siempre dispuesto a sembrar la discordia entre los hombres – pues, ¡en verdad, Satán es enemigo declarado del hombre! (Sura El viaje nocturno 17: 53)

Tal y como dice Dios en esta aleya, el demonio intenta que no nos digamos cosas buenas unos a otros y, de este modo, hacer que nos enemistemos. Cuando se dice algo negativo, el demonio intenta, inmediatamente, introducir sospechas para entrometerse y enemistar a las dos partes. Una persona que se siente incómoda porque se han dirigido a ella de modo desagradable se verá influenciada por las insinuaciones que el diablo le hace y responderá a la otra del mismo modo. Esto dañará o incluso destruirá su amistad. Sin embargo, una palabra positiva evitará el peligro de que Satán nos induzca a error. Por este motivo, los creyentes intentan hablarse del modo más positivo posible para que el demonio no tenga ni la ocasión ni la oportunidad de interferir entre ellos. Tal actitud será el modo de estrechar sus lazos de amistad. Nuestro Profeta, la paz y las bendiciones de Dios sean con él, ha ordenado que los creyentes mantengan siempre una conducta elevada y que hablen elogiando a los demás.

    "No os envidiéis, no os odiéis, no os deis la espalda y no os vendáis barato unos a otros, sino sed, oh siervos de Dios, hermanos.” (Muslim)

    "Saludar a una persona es un acto de caridad. Actuar justamente es caridad. Una Buena palabra es caridad." (Bukhari y Muslim)

    "No hay nada que pese más en la balanza que el buen carácter." (Imam Ahmad y Abu Dawud

Bana öyle bir resim çiz ki... Gözlerim açýkken deðil, kapatýnca göreyim!

Çevrimdýþý __MiM__

  • __HiÇ__
  • *****
  • Ýleti: 9638
  • Teþekkür 51
Ynt: 24 HORAS EN LA VIDA DE UN MUSULMÁN
« Yanýtla #18 : 01 Ekim 2009, 09:09:44 »
La consideración.

En una sociedad en la que los valores del Corán no son los que imperan, hay gente grosera, maleducada, desconsiderada e irrespetuosa. Pero los creyentes evitan cuidadosamente esta manera de ser y comportarse; cuentan con un carácter irreprochable, educado, sensible y considerado. Éstas son también cualidades de los Mensajeros de Dios. En el Corán se menciona la sutil forma de pensar de Moisés (que Dios esté complacido con él):

    Y cuado llegó a los pozos de Madián, encontró allí a un grupo numeroso de hombres que abrevaban [sus rebaños]; y encontró a cierta distancia de ellos a dos mujeres que mantenían alejado a su rebaño.

[Les] preguntó: “¿Qué os pasa?”

    Respondieron: “No podemos abrevar [nuestros animales] hasta que los pastores se hayan ido [con los suyos] – pues [somos débiles y] nuestro padre es un hombre muy anciano.”

    Abrevó, entonces, por ellas [su rebaño]; y luego se retiró a la sombra y oró: “¡Oh Sustentador mío! ¡En verdad, estoy necesitado de cualquier bien que hagas descender para mí!”." (Sura La historia 28: 23-24)

Como era un hombre sensible, Moisés (que Dios esté complacido con él) se dio cuenta inmediatamente de que las mujeres que se encontró necesitaban ayuda y las auxilió sin pérdida de tiempo. Esta característica de Moisés (que Dios esté complacido con él) se elogia en el Corán y la gente que tiene fe lo sigue como ejemplo en su quehacer diario. Cuando ven que alguien se encuentra en una situación difícil o angustiosa inmediatamente hacen todo lo que pueden por ayudar. Además, intentan animarles para crear un ambiente bello y feliz, y actúan noblemente para agradarles.

Alguien que es considerado actúa de modo que los demás no se sientan incómodos. Una persona que está con la familia y mantiene los lugares y zonas comunes limpios y ordenados evita hablar alto o poner la música fuerte donde pueda molestar a otros, se fija en si la persona con la que quiere hablar no tiene nada que hacer en ese momento, y no importuna a alguien que tiene prisa por terminar alguna cosa. Éstos son ejemplos de la consideración con la que a veces nos encontramos en nuestro devenir diario.

Otro indicio importante de que la persona con la que tratamos es respetuosa es que reconoce la prioridad de los demás. Podemos poner como ejemplos una conversación en la que dos personas están dialogando sobre algo que ambos conocen y uno de ellos deja hablar al otro o alguien que deja que otro coma el último bocado que queda en el plato. Además, ceder tu asiento en el autobús a alguien que lo necesita o dejar que alguien pase antes que tú para pagar en la caja cuando has terminado de comprar son modos de hacer que las personas se acerquen unas a otras y de establecer buenas relaciones. Aquellos que son considerados con los demás establecen relaciones sólidas basadas en el amor y el respeto. Además, disfrutarán de la vida en vecindad y les agradará verse.

Por el contrario, en un ambiente en el que todo el mundo intenta hacer cosas por los demás únicamente por el provecho o beneficio que puedan obtener no puede existir la verdadera amistad. Darse aires de importancia durante una conversación o comportarse de modo artificial evita que se creen lazos de amistad. Las charlas banales y el sarcasmo crean una atmósfera tensa y nadie quiere estar en estos lugares donde no se piensa en Dios.

Bana öyle bir resim çiz ki... Gözlerim açýkken deðil, kapatýnca göreyim!

Çevrimdýþý __MiM__

  • __HiÇ__
  • *****
  • Ýleti: 9638
  • Teþekkür 51
Ynt: 24 HORAS EN LA VIDA DE UN MUSULMÁN
« Yanýtla #19 : 01 Ekim 2009, 09:09:56 »
La hospitalidad.

En las aleyas donde se describen las atenciones que Abraham (que Dios esté complacido con él) tiene con sus invitados, el Corán muestra cómo ser un buen anfitrión:

    ¿Ha llegado a tu conocimiento la historia de los honorables huéspedes de Abraham? Cuando le visitaron esos [emisarios celestiales] y dijeron: “¡Paz!” Respondió: “¡[Y con vosotros la] paz!” – [y decía para sí:] “Son gente desconocida”. Luego se volvió discretamente a su familia y vino con un ternero cebado [asado] que puso delante de ellos, diciendo: “¿No vais a comer?” (Sura Los vientos que arrastran 51: 24-27)

Los creyentes que toman la hospitalidad de Abraham (que Dios esté complacido con él) como ejemplo darán a sus invitados una cálida bienvenida y les harán sentirse a gusto mostrándoles respeto y amor. Luego, pensarán en lo que pueden necesitar y se lo proporcionarán sin que tengan que pedírselo o insinuárselo. Además, intentará ofrecérselo sin demora porque es una costumbre de los musulmanes basada en el ejemplo personal del Mensajero de Dios, la paz y las bendiciones de Dios sean con él, que se les debe ofrecer a los invitados la mejor comida que haya en casa.

A pesar de esto, algunos individuos no abren la puerta cuando alguien llama, incluso aunque les conozcan y, en contra de su voluntad, se ven forzados a entretener a sus invitados. Sólo los reciben por la costumbre o por quedar bien. Su comportamiento cambia según la posición social de sus invitados: cuando se trata de una persona pobre, intentan contentarla sin ofrecerle nada especial; pero si su invitado es rico e influyente, se extralimitan ofreciéndole pequeños detalles y se esfuerzan todo lo posible por brindarles la mejor comida y servicio.

Cuando un anfitrión trata a sus invitados fríamente y con indiferencia hacia sus sentimientos, hace que se sientan incómodos y molestos. Esto lleva a que ambas partes quieran que la visita acabe pronto. El invitado lamenta haber venido y el anfitrión siente haber gastado comida y tiempo.

Para concluir, la hospitalidad y buenos modos, la unidad y la cooperación únicamente pueden propagarse entre las personas practicando las enseñanzas del Corán y emulando el noble y generoso comportamiento del último Mensajero, la paz y las bendiciones de Dios sean con él, y el comportamiento de los musulmanes que actúan correctamente.

Bana öyle bir resim çiz ki... Gözlerim açýkken deðil, kapatýnca göreyim!

Çevrimdýþý __MiM__

  • __HiÇ__
  • *****
  • Ýleti: 9638
  • Teþekkür 51
Ynt: 24 HORAS EN LA VIDA DE UN MUSULMÁN
« Yanýtla #20 : 01 Ekim 2009, 09:10:34 »
Evitar la ira y las discusiones.

Las discusiones son causa de que la gente se enfade, convirtiéndose en discrepancias, lucha y conflictos. Si una pequeña disputa entre dos amigos se hace mayor, la ira sustituye a todos sus sentimientos positivos. En el versículo 54 del sura La cueva (18) Dios llama nuestra atención sobre esta cualidad negativa y dice que los seres humanos son, sobre todo, discutidores. Por este motivo los creyentes deben evitar a toda costa cualquier tipo de discusión que pueda debilitar o destrozar su espíritu de unidad, compañerismo y hermandad. Dios prohíbe claramente este tipo de comportamiento:

    Y obedeced a Dios y a Su Enviado y no disputéis entre vosotros, no sea que os desaniméis y vuestra fuerza moral os abandone… (Sura El botín 8: 46)

Las disputas minan la fuerza de los creyentes, no ofrecen ninguna solución a los problemas, no son beneficiosas y ocurren a instancias del demonio. Aunque una persona de buena conciencia ve las discusiones y peleas como algo malo e inaceptable, aún así sus más bajos instintos lo empujan hacia las discusiones y conflictos. Por esta razón, alguien que toma el Corán como guía y siempre actúa de acuerdo con su conciencia nunca dejará que le invadan las ganas de discutir. Incluso si surge alguna disputa como resultado de un momento de descuido, recobrará el dominio de sí mismo, recordará los mandatos de Dios, se dará cuenta de que no Le está agradando y abandonará ese comportamiento.

Una persona que tiene fe puede encontrarse con todo tipo de gente a lo largo del día pero evitará a toda costa cualquier disputa. Por ejemplo, mientras está de compras no se enzarzará en discusiones con el tendero sobre los precios, o con el conductor del autobús porque llega tarde, o con un guardia de tráfico que no da paso a la cola en la que está esperando. Si se encuentra en una situación donde piensa que se le trata injustamente, no se enfadará y comenzará una pelea sino que elegirá resolver el problema actuando positiva e inteligentemente. En el Corán, Dios dice que un creyente no debe enfadarse:

    Aquellos que gastan [en Su causa] en tiempos de prosperidad y en tiempos de estrechez y refrenan su ira, y perdonan al prójimo porque Dios ama a quienes hacen el bien. (Sura La casa de Imrán 3: 134)

    Éste fue también el consejo del Mensajero de Dios, la paz y las bendiciones de Dios sean con él, cuando un hombre le pidió ayuda y simplemente le dijo: “No te enfurezcas”. (Los cuarenta hadices, Imam an-Nawawi)

Alguien que vive de acuerdo con las enseñanzas del Corán no cambiará su modo de actuar según el comportamiento de la persona que encuentre. Puede que esta última se ría de él, utilice un lenguaje desagradable, se enfade, se vuelva insultante o incluso agresiva, pero la amabilidad, modestia, misericordia y dulzura de un creyente nunca cambian. No insulta a una persona que le ha insultado primero o ridiculiza a alguien que le ha ridiculizado o contesta a la ira con ira. Si alguien se enfada con él, se tranquiliza y se domina y actúa como nuestro Profeta, la paz y las bendiciones de Dios sean con él, le ha aconsejado en uno de sus hadices:

    "Teme a Dios dondequiera que estés, y devuelve una mala acción con una buena y esto la borrará, y compórtate bien con la gente”. (Los cuarenta hadices, Imam an-Nawawi)

Un creyente sabe que cada momento y cada cosa ha sido creada para probarle. Por este motivo, en vez de discutir con alguien, prefiere utilizar un buen lenguaje y paciencia para sobreponerse a la ira que se le dirige. Sabe que éste es el tipo de comportamiento que agrada a Dios, cuya aprobación pretende lograr.

Bana öyle bir resim çiz ki... Gözlerim açýkken deðil, kapatýnca göreyim!

Çevrimdýþý __MiM__

  • __HiÇ__
  • *****
  • Ýleti: 9638
  • Teþekkür 51
Ynt: 24 HORAS EN LA VIDA DE UN MUSULMÁN
« Yanýtla #21 : 01 Ekim 2009, 09:10:47 »
El egoísmo.

Una de las cualidades negativas de la naturaleza humana es el egoísmo y Dios nos dice en el Corán que debemos evitarlo:

    … el ánimo es siempre propenso al egoísmo. Pero si hacéis el bien y sois conscientes de Él – ciertamente, Dios está en verdad bien informado de todo lo que hacéis. (Sura Las mujeres 4: 128)

El egoísmo de algunas personas se manifiesta como envidia porque otros son superiores material o espiritualmente o porque poseen algo que ellos no tienen. Por ejemplo, si se encuentran con alguien más bello o atractivo, sienten envidia. Otros envidian a los ricos, a los que tienen éxito, sabiduría, cultura, a los que son trabajadores o tienen bonitas casas. El prestigio, la fama o la posición pueden ser causa de envidia. Sin embargo, hay un hecho importante que la gente envidiosa ignora y Dios nos lo recuerda en el Corán:

    ¿O es que envidian a otra gente por lo que Dios les ha concedido de Su favor? (Sura Las mujeres 4: 54)

Nuestro Dios es el Poseedor de todas las cosas. Proporciona a quien quiere todo lo que quiere. El ser humano no tiene influencia sobre lo mucho o poco que se le otorga. El Poseedor absoluto de la belleza, las propiedades, posesiones y superioridad es Dios. Un creyente lo sabe, así que no sentirá envidia, no importa las cosas atrayentes con las que se tropiece a lo largo del día y no le pertenezcan. Si ve a alguien más rico o atractivo que él pensará en Dios, el único Poseedor de la riqueza y la belleza. Sabe que Dios ha elegido lo que ha querido para quien ha querido, que ha otorgado los dones que le ha querido a quien ha querido otorgárselos y que la elección y decisión son únicamente Suyas. El creyente actúa reconociendo que Dios lo ha creado todo del modo mejor y más beneficioso y que los diversos dones que existen en el mundo se conceden a los seres humanos como prueba, que el verdadero mundo es el que está por llegar y que, en presencia de Dios, la valía se mide en términos del comportamiento que a Él le agrade.

No es egoísta al compartir lo que tiene con los demás o al donar sus posesiones. Por ejemplo, no le perturba dar una de sus posesiones favoritas como regalo o dejar que otra persona la utilice. Dios recomienda a los creyentes esta clase de comportamiento en el Corán:

    [En cuanto a vosotros, oh creyentes,] no alcanzaréis la verdadera piedad mientras no gastéis en otros de aquello que os es más preciado; y lo que gastéis – ciertamente, Dios tiene pleno conocimiento de ello. (Sura La casa de Imrán 3: 92)

Un creyente sabe que todos los bienes que se le han concedido en esta vida terrenal son para utilizarlos durante un cierto periodo de tiempo y constituyen una prueba; sabe que los rasgos negativos como el egoísmo y la envidia están equivocados.

Bana öyle bir resim çiz ki... Gözlerim açýkken deðil, kapatýnca göreyim!

Çevrimdýþý __MiM__

  • __HiÇ__
  • *****
  • Ýleti: 9638
  • Teþekkür 51
Ynt: 24 HORAS EN LA VIDA DE UN MUSULMÁN
« Yanýtla #22 : 01 Ekim 2009, 09:10:59 »
Evitar las conjeturas y la difamación.

En las sociedades ignorantes algunas personas tienen hábitos que han llegado a ser parte inseparable de sus vidas, tales como alimentar sospechas sobre los demás, entrometerse en los asuntos de otros o intentar enterarse de asuntos privados que no les conciernen y calumniar: cotillear y hablar de los demás a sus espaldas. Estos comportamientos van normalmente unidos porque alguien que calumnia a otro lo hace porque alberga pensamientos indignos sobre esa otra persona. De igual manera, alguien que se entromete en los asuntos de otro lo hace porque desconfía de él.

En las enseñanzas del Corán no hay lugar para esta clase de comportamiento impropio y Dios ordena a los creyentes que lo eviten:

    ¡Oh vosotros que habéis llegado a creer! Evitad la mayoría de las conjeturas [sobre otra gente] – pues, ciertamente, una parte de [esas] conjeturas es [en sí] pecado; y no os espiéis unos a otros, ni murmuréis unos de otros. ¿Le gustaría a alguno de vosotros comer la carne de su hermano muerto? ¡Os resultaría repugnante! Y sed conscientes de Dios. ¡Realmente, Dios acepta el arrepentimiento y es dispensador de gracia! (Sura Las habitaciones privadas 49: 12)

Las aleyas de Dios están siempre en la mente de un creyente que evita cuidadosamente actuar de modo que no Le plazca. No intenta recopilar información sobre otra persona con malas intenciones; no dice nada desagradable, nada sobre lo que no esté seguro o nada que hiera los sentimientos de otro. No caerá en conjeturas envidiosas sobre una persona a la que no conoce. Siempre pensará positivamente sobre alguien que no conozca; sólo hablará del lado positivo- bueno y atractivo- de la misma. Por tanto, tomando como ejemplo las reacciones de los creyentes hacia una calumnia dirigida a las mujeres, Dios dice en el Corán que un creyente que no está seguro sobre la veracidad de un asunto que concierne a otra persona debe pensar de modo positivo sobre ello:

    ¿Por qué los creyentes y las creyentes al oír algo así, no piensan lo mejor unos de otros y dicen: “Esto es claramente mentira”? (Sura La luz 24: 12)

Un creyente intenta pensar siempre positivamente sobre su familia, amigos y los que le rodean, hablar de temas edificantes e intentar que otros hagan lo mismo. Sin embargo, los humanos son olvidadizos por naturaleza como parte de las pruebas a las que se les somete en esta vida y pueden cometer errores, aunque cuando se dan cuenta de lo equivocado de su comportamiento, se refugian en la misericordia de Dios y piden perdón.

Bana öyle bir resim çiz ki... Gözlerim açýkken deðil, kapatýnca göreyim!

Çevrimdýþý __MiM__

  • __HiÇ__
  • *****
  • Ýleti: 9638
  • Teþekkür 51
Ynt: 24 HORAS EN LA VIDA DE UN MUSULMÁN
« Yanýtla #23 : 01 Ekim 2009, 09:11:29 »
Evitar el sarcasmo.

Una actitud sarcástica es algo bastante común entre un segmento de la población que vive su vida alejado del Corán. Entre la gente ignorante, hay quienes ridiculizan los defectos de los demás, sus errores, las deficiencias físicas, el vestido, la falta de posesiones materiales, la dejadez, el comportamiento, el modo en que se expresan y, en resumen, casi cualquier cosa. Para reírse de alguien, utilizan cierto vocabulario y gestos o imitan ciertas expresiones faciales. A las personas que se ríen de los demás no les importa herir los sentimientos de los otros, ni que se entristezcan, enojen, molesten o angustien. Lo importante para ellos es alimentar su propio orgullo y humillar el objeto de su ridiculización.

En el Corán Dios prohíbe tajantemente que se ridiculice a los demás:

    ¡Oh vosotros que habéis llegado a creer! No os burléis unos de otros: puede que esos [de quienes se burlan] sean mejores que ellos; ni las mujeres unas de otras: puede que esas [de quienes se burlan] sean mejores que ellas. Y no os difaméis unos a otros, ni os insultéis con motes [ofensivos]; mala es toda imputación de iniquidad después de [haber alcanzado] la fe; y los que [siendo culpables de ello] no se arrepientan - ¡ésos, precisamente, son los malhechores! (Sura Las habitaciones privadas 49: 11)

En otra aleya, nuestro Señor advierte: "¡Ay de todo aquel que difama, que critica!" (Sura El difamador 104: 1) y avisa a quienes actúan de este modo perverso, que no viven de acuerdo con las enseñanzas del Corán y que no piensan en las cuentas que tienen que rendir en el más allá.

No se permite ninguna forma de ridiculización a los creyentes. Ellos saben que es nuestro Señor quien ha otorgado a todo el mundo su riqueza, belleza, inteligencia, talentos y otras cualidades. Se deleitan en las buenas cualidades que observan en los demás y, puesto que buscan lograr la aprobación de Dios y no satisfacer su ego, no manifiestan nada de la arrogancia y envidia que caracteriza a la sociedad ignorante. Por este motivo los creyentes son siempre tolerantes, positivos y modestos con los demás.

Al mismo tiempo, los creyentes saben que los defectos que observan son pruebas que provienen de Dios. Por esta razón no llaman la atención sobre ellos sino que los compensan actuando positivamente. Evitan con sumo cuidado la más ligera expresión, gesto o palabra que pueda sugerir que están ridiculizando a alguien.

Bana öyle bir resim çiz ki... Gözlerim açýkken deðil, kapatýnca göreyim!

Çevrimdýþý __MiM__

  • __HiÇ__
  • *****
  • Ýleti: 9638
  • Teþekkür 51
Ynt: 24 HORAS EN LA VIDA DE UN MUSULMÁN
« Yanýtla #24 : 01 Ekim 2009, 09:11:44 »
La abnegación.

Aquellos que piensan que la vida se restringe a esta vida terrenal no se molestan en hacer algo por los demás a menos que vayan a sacar algún provecho de ello y no tomarán la iniciativa para ayudar a alguien que lo necesite. Esto es así porque no se dan cuenta de que recibirán una recompensa en la otra vida adecuada al bien o al mal que hayan hecho. En algunas aleyas del Corán, Dios llama nuestra atención sobre esta perversa forma de pensar:

    En verdad, el hombre ha sido creado inquieto. (Sura Las vías de ascenso 70: 19)

    ¿Has considerado alguna vez a ese que da la espalda [a Nuestro recuerdo, y se afana sólo por la vida de este mundo], y que da tan poco [de sí mismo para el bien de su alma], y tan mezquinamente? (Sura El despliegue 53: 33-34)

    A los que son avaros e incitan a los demás a la avaricia, y ocultan lo que Dios les ha dado de Su favor; y para los que así niegan la verdad hemos preparado un castigo humillante. (Sura Las mujeres 4: 37)

Una persona debe eliminar de sí los sentimientos de egoísmo y mezquindad. En este sentido, nuestro Señor revela lo siguiente:

    Sed, pues, todo lo conscientes de Dios que podáis, escuchad[-le] y obedeced. Y gastad en limosnas por vuestro propio bien: pues, los que están a salvo de su propia codicia - ¡ésos, precisamente, alcanzarán la felicidad! (Sura Pérdida y ganancia 64: 16)

Por esta razón, una persona que vive según las enseñanzas del Corán evitará ser egoísta y hará un esfuerzo durante el día para compartir lo que tiene con los que le rodean. Por ejemplo, le agradará compartir su comida con el hambriento. Se sentirá feliz de dar sus preciadas posesiones a alguien que las necesita más que él. Dará lo que exceda a sus necesidades a los necesitados (Sura La vaca 2:219). Sabe que recibirá una recompensa mayor en el más allá. En el Corán, Dios nos muestra el comportamiento ejemplar en este sentido de los Compañeros de nuestro Profeta:

    Y [les será ofrecida, también, a los pobres de] aquellos que, antes que ellos, estaban establecidos en este territorio y en la fe – [esos] que aman a los que acuden a ellos buscando refugio, y no abrigan en sus corazones rencor alguno por lo que se ha dado a esos, y los prefieren a sí mismos, aunque ellos vivan en penuria: pues, los que están a salvo de su propia codicia - ¡ésos, precisamente, alcanzarán la felicidad! (Sura La concentración 59: 9)

Los creyentes disfrutan sabiendo que su sacrificio sirve para que otros sean felices. Viven con la paz interior que proviene de actuar de buena fe y sabiendo que agradan a Dios. Incluso cuando ellos mismos estén necesitados, dejarán sus derechos a un lado sin pensarlo. Nunca mencionarán los sacrificios que hacen, no actuarán así para que se les elogie o ensalce e intentarán que la otra parte no se sienta obligada a devolver el favor que se les ha hecho.

Bana öyle bir resim çiz ki... Gözlerim açýkken deðil, kapatýnca göreyim!

Çevrimdýþý __MiM__

  • __HiÇ__
  • *****
  • Ýleti: 9638
  • Teþekkür 51
Ynt: 24 HORAS EN LA VIDA DE UN MUSULMÁN
« Yanýtla #25 : 01 Ekim 2009, 09:11:58 »
La honestidad.

Alguna gente no ve nada de malo en mentir para ocultar un error que han cometido, sacar partido de algo, salir de una situación difícil o para que otros hagan lo que ellos quieren. A pesar de que saben que lo que hicieron está mal y que se puede descubrir su mentira en cualquier momento, recurren a este reprochable comportamiento. No recuerdan que darán cuenta de todo lo que hagan o digan en el Día del Juicio Final.

Sin embargo, los creyentes nunca comprometen su honestidad. Saben que deben ser honestos bajo cualquier circunstancia, tal y como Dios ha revelado en el Corán:

    ¡Oh vosotros que habéis llegado a creer! Manteneos conscientes de Dios, y hablad [siempre] con voluntad de manifestar [sólo] lo que es justo y verdadero (Sura La coalición 33: 70)

Obedecen este mandato con minuciosidad cada día. Por ejemplo, como dijimos con anterioridad cuando tratábamos otro tema, no recurren a las mentiras para tapar un error. Piden perdón inmediatamente por la equivocación que han cometido e intentan remediarla. No dicen mentiras para lograr un mayor respeto o para que los demás los aprecien más. No importa cual sea el motivo, no ven la mentira como una solución.

Por esta razón, una persona que vive según las enseñanzas del Corán, en su quehacer diario, no necesita preocuparse por decir una mentira o que dicha mentira se descubra. Lleva la buena, segura y pacífica vida que traen consigo la honestidad y la sinceridad. Alguien que adopta este comportamiento digno de elogio en este mundo recibirá una recompensa incluso mayor en el más allá. Dios da esta buena noticia a los que actúan correctamente:

    [Y en el Día del Juicio] Dios dirá: “Hoy su veracidad beneficiará a todos los que han sido veraces: tendrán jardines por los que corren arroyos, en los que residirán más allá del cómputo del tiempo; Dios está complacido con ellos y ellos están complacidos con Él: este es el triunfo supremo." (Sura El ágape 5: 119)

Bana öyle bir resim çiz ki... Gözlerim açýkken deðil, kapatýnca göreyim!

Çevrimdýþý __MiM__

  • __HiÇ__
  • *****
  • Ýleti: 9638
  • Teþekkür 51
Ynt: 24 HORAS EN LA VIDA DE UN MUSULMÁN
« Yanýtla #26 : 01 Ekim 2009, 09:12:31 »
CONCLUSIÓN

A lo largo de este libro hemos observado que los creyentes hacen del hecho de vivir conforme a los valores que Dios ha revelado en el Corán un principio fundamental durante las 24 horas del día. No dudarán en mostrar un comportamiento elevado aunque tengan que soportar condiciones muy duras. Sus valores no cambian; siempre se someten a los mandatos y recomendaciones hechos por Dios. Tienen a Su Mensajero, la paz y las bendiciones de Dios sean con él, como el ejemplo que Dios ensalza en el Corán con estas palabras:

    Pues, ciertamente, observas en verdad un modo de vida sublime. (Sura La pluma 68: 4)

Sólo existe una manera de evitar perderse en el castigo eterno del infierno: vivir según el Corán y la Sunna, puesto que por medio de ellos Dios concede a los seres humanos "su recordatorio". Esto saca a la gente de la ignorancia en la que están sumidos, de su modo de pensar primitivo, de los ambientes estresantes, de los rasgos de carácter negativos, de los temores infundados, pensamientos perversos y tormentos del infierno de los que todas estas cosas son las causas. En lugar de ellas, lo que sucede es que ganan en comprensión y sabiduría, elevados valores, un ambiente sano en el que reina la tranquilidad de espíritu y, lo más importante, la vida en el Paraíso llena de dones interminables.

Sólo existe un modo de eliminar la preocupación, luchas, guerras, hostilidades, pobreza, miseria e ira que imperan en nuestro mundo: vivir de acuerdo con las enseñanzas del Corán y la Sunna de Muhammad, la paz y las bendiciones de Dios sean con él. No hay otra forma de que una persona obtenga la felicidad, bienestar, justicia, amor y paz que desea.

Vivir según el Corán y la Sunna como defensa contra la injusticia, los conflictos, la desigualdad, la envidia, la guerra, la deslealtad, el derroche, el temor, la intolerancia, la crueldad, la violencia, la inmoralidad, etc. es la solución más básica para que los seres humanos logren vivir tranquilos, en paz, con felicidad y justicia.

A pesar de lo dicho, y puesto que han dejado a un lado la religión verdadera por obtener pequeños beneficios, algunas personas se inflingen un grave daño. Para un ser humano, volver la espalda al Corán y la Sunna significa que permanecerá ignorante de las verdades que son vitales que conozca. Los recursos que dichas personas han adquirido no serán suficientes para sobrevivir a las situaciones y problemas que se encuentren en el mundo. Estarán toda su vida preocupadas, inquietas, estresadas, temerosas y serán desgraciadas, sin conseguir solucionar sus problemas. Y, más tarde, aceptarán esta situación y pasarán el resto de sus vidas engañadas, pensando que su sufrimiento es “ley de vida” cuando en realidad es un castigo por no vivir según la religión.

Los creyentes que siguen los valores descritos por Dios en el Corán y hacen que éstos prevalezcan en cualquier momento de su existencia vivirán de la mejor manera. Dios da buenas noticias a estos creyentes con las siguientes palabras:

    Pues, no son vuestros bienes I vuestros hijos lo que habrá de acercaros a Nosotros: sólo quien llega a creer y obra con rectitud [se acerca a Nosotros]; y a esos les aguarda una recompensa doble por todo lo que han hecho; y esos son los que morarán seguros en las mansiones [del paraíso]. (Sura Saba' 34: 37)

    Ciertamente, quienes han llegado a creer, hacen buenas obras, son constantes en la oración y dan limosna – tendrán su recompensa junto a su Sustentador y nada tienen que temer ni se lamentarán. (Sura La vaca 2: 277)

    Los que son fieles a su pacto con Dios y no rompen su compromiso; y los que mantienen unido lo que Dios ha ordenado mantener unido, y siente temor reverencial por su Sustentador, y son constantes en la oración, y gastan en los demás, en secreto y públicamente, de lo que les proveemos como sustento, y [los que] repelen el al con bien. Estos son los que encontrarán su culminación en el más allá. (Sura El trueno 13: 20-22)

Bana öyle bir resim çiz ki... Gözlerim açýkken deðil, kapatýnca göreyim!

 

Sitemap 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31 32 33 34 35 36 37 38 39 40